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viernes, 21 de octubre de 2011

IGUAZÚ, MARAVILLA NATURAL DEL MUNDO. LA FUERZA DEL AGUA, BESTIAL!!!!


El viernes 23 de septiembre salimos temprano al aeropuerto de Río para volar hacía Foz de Iguazú, el lado brasileño de las cataratas. En cuanto llegamos al pequeño aeropuerto cogimos un bus camino al parque natural donde están. Todo es muy organizado y fácil para los turistas, en el parque por ejemplo pudimos dejar las mochilas en lockers para luego ir a pasear.

Después de un recorrido en bus dentro del parque como de 10 minutos, te dejan en un camino en la montaña y ahí es impresionante porque empiezas a oír el ruido del agua al caer. Después de un rato caminando de repente empiezas a verlas. El Río Iguazú hace frontera entre Argentina y Brasil. Es un río ancho de unos 200 ó 300 metros. El 85% de las cataratas están en el lado argentino pero desde donde se puede ver una vista panorámica de éstas es desde el lado brasileño.





La imagen es preciosa, impresionante y emocionante. Lo que más nos impacto fue la longitud que tienen, son uno o dos kilómetros llenos de cataratas enormes con una altura de unos 70 metros, y la fuerza y la cantidad de agua que cae, es bestial!!. Es desde luego, lo más maravilloso que hemos visto de la naturaleza.  Al final del recorrido, hay un par de cataratas que están a este lado, así que pudimos caminar por la “garganta del diablo”, una pasarela que se mete en la mitad del río entre dos saltos de agua. A la derecha tienes multitud de cascadas con el agua salpicándote y mojándote y a la izquierda puedes ver como el agua cae hacia otra parte inferior del río como si estuvieras en un balcón.



El recorrido es de aproximadamente dos horas andando por la parte brasileña del río en las que estás continuamente viendo cataratas, incluyendo las muchas paradas que haces para disfrutar y hacer fotos.

Por la tarde cogimos otro bus y nos fuimos al lado argentino de las cataratas, donde dormimos dos noches y donde nos encontramos con Marcela, Alex y Viny. Gran reencuentro.


Esa noche salimos a cenar y nos fuimos a descansar para salir temprano el sábado e ir a las cataratas del lado Argentino. Ahí contratamos un tour que incluía una ruta en camiones cuatro por cuatro por el parque natural y la lancha en la que vas por el río hasta las cataratas, que se llega a acercar a muy pocos metros y de donde sales totalmente mojado.  Da un poco de susto la fuerza del rio que tiene remolinos, y pues cuando te metes cerquita de las cataratas, pero es muy divertido como pueden ver en las fotos, nos reímos todo el tiempo pues había momentos en los que ni podías abrir los ojos del agua que caía.




Luego recorrimos las cataratas desde la parte de arriba. La parte argentina de la cataratas te permite vivirlas desde cerca con mucha más intensidad, estás continuamente asomándote a ellas y también debajo de ellas, es decir estás todo el tiempo mojado por el agua que salpican y escuchando el ruido de la fuerza con la que cae y de los saltos de agua. 






Para ver el lado argentino necesitas un día entero ya que son quilómetros de pasarelas. El lado argentino también tiene una “Garganta del Diablo” que es posiblemente la parte más bestia y bonita. Otra cosa especial son la multitud de arcoíris que se forman con el sol y las nubes de agua salpicada. Es impresionante y difícil de describir, así que lo mejor son las fotos para que vean un poquito.





El domingo, ellos fueron al lado brasileño y nosotros aprovechamos para descansar. A las 6 de la tarde volamos todos a Buenos Aires.

Iguazú debe ser un destino imprescindible para los que les gusta la naturaleza. Es una verdadera maravilla. 

miércoles, 5 de octubre de 2011

RÍO DE JANEIRO, LO TIENE TODO


El día 18 de septiembre llegamos a Río de Janeiro a eso de las 18:00h. Clarisa nos estaba esperando en su bonita casa, donde nos quedamos esos cinco días. Su casa está en el bario Flamengo, en la zona sur de la ciudad, muy cerca de la playa y muy bien situado para moverte por toda la parte turística de la ciudad.

Aunque dicen que Río de Janeiro es una ciudad muy peligrosa, nosotros la verdad no lo sentimos en ningún momento. Flamengo queda entre 45 minutos y una hora andando de todo lo turístico: las playas de Copacabana, Ipanema y Leblon; el Lagoa; el Cristo Corcovado; el Pao de Azucar; la zona centro y los barrios de Lapa y Santa Teresa.




Todos estos lugares son bonitos e interesantes y hacen que Río sea una ciudad muy bonita y con buena calidad de vida, en la que a nadie le importaría pasar una etapa de su vida.

Las playas de Copacabana, Ipanema y Leblon nos sorprendieron por lo bonitas que son, con arena blanca, anchas, mar limpio, buenas olas y unas vistas preciosas a las islas que quedan en frente, al Pao de Azucar y a los altos edificios setenteros del paseo marítimo. Además están llenas de gente haciendo deporte: corriendo, patinando, montando en bicicleta por el carril bici que comunica las tres playas con el gran lago interior, o haciendo musculitos en los muchos bancos de ejercicios que hay a lo largo del todo el paseo marítimo. Otra playa muy bonita y más tranquila es la playa de Flamengo rodeada por un parque muy agradable, y por supuesto también lleno de gente haciendo deporte.







Desde los famosos Cristo Corcovado y Pao de Azucar tienes unas espectaculares vistas de la ciudad, desde allí te das cuenta de cómo es la ciudad con su mar, playas, montañas, zonas verdes, favelas, barrios de altas torres blancas de edificios …




Pero Río además tiene mucha vida de día por la zona centro llena de altos edificios de oficinas y restaurantes de menús, y por la noche en el barrio de Lapa donde nos gustaron más los bares de la calle principal que los sitios exclusivos y turísticos como el “Río Escenarium”.



En Lapa no hay que perderse las famosas escaleras llenas de azulejos de colores de todas las partes del mundo.



Es muy interesante y divertido ver a algún grupo de samba que se juntan en las calles cualquier día de la semana, nosotros estuvimos en uno buenísimo el lunes por la noche por la zona centro. 




domingo, 25 de septiembre de 2011

PARATY: BELEZA!


Para llegar a Paraty desde Morro creo que usamos todos los medios de transporte existentes, bueno nos faltó el tren, la bicicleta y los patines. Primero nos tocó lancha hasta Valença, luego bus hasta Bon Despacho, después Ferri hasta Salvador. De ahí en avión hasta Rio, donde luego cogimos un taxi hasta la estación de buses, donde llegamos finalmente a las 12:30 de la noche. Ahí estuvimos hasta las 4:00 a.m. que salía el bus a Paraty, donde llegamos a las 8:30 a.m.


Después de encontrar pousada, dormir y recuperarnos, salimos a caminar por el pueblo. Y qué sorpresa, es precioso, un pueblo entre las montañas y el mar, todo de calles empedradas, de casas blancas y puertas y ventanas de colores, con un puerto pequeñito pero con barquitos de colores. Muy bonito. Con mil restaurantes con música en vivo, tiendas de artesanías y playas, en fin, un sitio al que vale mucho la pena ir.








Allí estuvimos cuatro noches y, aunque llovió los dos primero días, pudimos caminar y conocer todos sus lugares. El tercer día alquilamos bicicletas y nos fuimos a la cascada más cercana (después de 2 horas entre bici y caminata). Preciosa. Hay un parque natural y hay muchas excursiones para hacer de todo, trekking, rafting, etc.




El último día que nos hizo buen tiempo nos fuimos para el pueblo de Trinidad donde hay un par de playas famosas y bonitas pero no tuvimos suerte, creo que porque era fin de semana y había mucha gente.


Paraty es un lugar muy especial, no solo el pueblito, sino por todo el paisaje que lo rodea, es una mezcla extraña de mar, río y montaña. El pueblo es tranquilo, al menos en temporada baja, aunque sí se anima algo más el fin de semana. Por las noches encuentras turistas especialmente brasileños que van a pasar el fin de semana desde Río de Janeiro. Aquí se ve un turismo más caro que en la zona de Bahía.







Nosotros tuvimos la suerte de ir paseando por el puerto la noche del viernes y encontrarnos lo que nosotros creíamos que era una “mini rave” en una pequeña pescadería. Era un grupo de varios músicos tocando música brasileña y un montón de gente bailando y tomando cervezas que vendía un tipo en una camioneta. Después nos enteramos que eso es lo que llaman “un samba” y que es relativamente frecuente, se juntan los músicos en diferentes sitios del pueblo y ahí se lía (ver video).