domingo, 18 de diciembre de 2011

SINGAPUR: ASIA PARA PRINCIPIANTES… GRAN ENTRADA EN EL CONTINENTE


El viernes 11 del 11 del 2011 llegamos a Singapur. A pesar del cambio de itinerario, nuestros siguientes anfitriones, Carlos y Mónica nos estaban esperando a las 10 de la noche es su casa. Lo primero que pudimos disfrutar de Singapur es la maravillosa vista de la ciudad desde el piso 21 de su apartamento. Una ciudad de cinco millones de personas, llena de torres altísimas iluminadas, una pequeña Manhattan, muy nueva y moderna.


Después de una noche de mucha charla y cocteles típicos de la zona (o de creación propia, como el vodka con lichyes, que ya les haremos), empezamos con calma a conocer la ciudad. Definitivamente no hay nada como conocer una ciudad con gente que viva allí y conozca “el tema”. Con Carlos y Mónica pudimos aprender, ver y probar muchas cosas tales, como que los chinos son la cultura más complicada y extraña del mundo; que ellos y los indios escupen todo el tiempo (aunque allí está prohibido, así que llevan bolsita personal); que eructan en público sin problema; que desayunan huevos duros en salsa de soya y sopas con noddles con pescado (indescriptible el olor de los restaurantes en la calle); que no les importa colarse en las filas; que fuman mucho y que comen cosas muy, muuuy raras; que en general en el sureste asiático hay letrinas (shock para mapi), por lo que es importante aprender a sentarse; que a todos los templos hay que entrar descalzos y con los hombros y rodillas cubiertas;  en fin… un mundo entero diferente.

Aunque nos hizo un clima extraño en los 5 días que estuvimos, típico de la época (humedad, calor y de repente un diluvio universal de 5 minutos), pudimos disfrutar con ellos de muchas cosas, como una típica comida india, china y japonesa. Posiblemente sin ellos, hubiéramos sido incapaces de pedir y probar todo lo que comimos.




Singapur, que antes era parte de Malasia pero que prácticamente la dejaron independizarse porque era un puerto inmundo (obviamente después de varios conflictos), en 50 años ha crecido como ninguna otra ciudad en Asia. La gente tiene casa, salud pública y educación, las calles y autopistas están en perfecto estado, y sobre todo tienen un nivel de “cultura ciudadana” impresionante: ni un papel en la calle, todo limpio, ordenado y es súper segura. Posiblemente es la ciudad más fácil en la que moverse, el metro es barato y práctico.





Además, es sorprendente porque viven todas las culturas allí. Pudimos ver una mezquita al lado de un templo indio, uno budista o una iglesia católica, seguidos, y todos se respectan y de alguna manera saben cómo “funciona” cada religión. Eso desde luego nos pareció admirable. Dicen que el secreto es que el antiguo presidente obligó a que todas estas religiones y nacionalidades, que antes vivían en guetos, se mezclaran por ley. Eso sí, como en cualquier parte del mundo, las nacionalidades están clasificadas, y como no, los indios, son los obreros, posiblemente mal pagados y mal tratados, como las filipinas, que son las empleadas domesticas y que hoy en día tienen una ley que las protege del maltrato porque se han presentado muchos casos de abuso, como la esclavitud.




Después de largos paseos por el centro y lo turístico de Singapur: Little India; China Town; la impresionante zona de la marina, con algunos de los edificios más altos y  modernos que hemos visto y con la fuente típica del león con cuerpo de pescado; Clarke Quay, lleno de bares sobre el rio; y templos como el de los 1.000 budas, podemos decir que esta ciudad nos gustó mucho. Posiblemente hemos estado en la calle más lujosa que hayamos visto en la vida: Orchard Road, donde por lo menos en cada esquina hay una tienda de Rolex, Luis Vuiton, Prada, Gucci, etc... Olvídense de Serrano o de los Campos Elíseos, esta calle sí que es lujo, son como tres kilómetros de calle todo centros comerciales súper lujosos, y en cada uno todas las marcas más caras del mundo, además muchos de ellos están unidos por subterráneos (dicen que hay por lo menos 15 Pradas en esta zona, en un centro comercial llegamos a ver hasta dos en diferentes plantas). Lo más impactante, es que están  llenos de  gente comprando y no de turistas occidentales!.











En Singapur estuvimos felices. Descansamos, dormimos, comimos, charlamos, aprendimos y nos recargamos de energía para todo lo que venía por delante. Singapur es el perfecto primer contacto con Asia o como decía Carlos: Asia para principiantes. Por su puesto lo mejor de la ciudad, los grandes ratos con los anfitriones (incluida cocinada de cena española de tortilla y salmorejo).


Es un país-ciudad admirable por lo que han hecho en tan poco tiempo (aunque se cuestiona mucho si es o no un paraíso fiscal de muchos países corruptos o dictadura como la de Myanmar). Es una ciudad muy viva, llena de gente, moderna, y con mucha cultura y mucha, mucha plata. Si tienen la oportunidad de ir, aunque sea de paso hacia otro destino, les encantará.

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